Cómo calcular la rentabilidad real de un piso en alquiler
La rentabilidad que anuncia un portal casi nunca es la que acabas cobrando. Te explico las tres cuentas que importan y los gastos que se suelen olvidar.

Cuando alguien dice que un piso «renta un tanto por ciento», casi siempre habla de rentabilidad bruta: el alquiler anual dividido entre el precio. Es la cifra más bonita y la menos útil. Lo que de verdad te llega al bolsillo es otra cosa.
En esta guía vas a ver las tres cuentas que importan, los gastos que se suelen olvidar y un ejemplo con números inventados para que veas el método.
Rentabilidad bruta: la cifra de escaparate
Rentabilidad bruta = renta anual ÷ precio de compra × 100.
Sirve para comparar rápido pisos entre sí, pero ignora los gastos de compra, los gastos anuales y los meses vacío. Úsala solo como primer filtro.
Rentabilidad neta: la que importa
Rentabilidad neta = (renta anual cobrada − gastos anuales) ÷ (precio + gastos de compra + reforma) × 100.
Arriba van los ingresos reales menos todo lo que pagas cada año. Abajo, todo lo que has tenido que poner para que el piso empiece a rentar.
Gastos de compra (inversión inicial)
- Impuestos de la compraventa, que dependen del tipo de vivienda y de la comunidad autónoma.
- Notaría, registro, gestoría y tasación.
- Reforma y puesta a punto: pintura, electrodomésticos, muebles si lo alquilas amueblado.
- Comisión de agencia, si la hay.
Gastos anuales
- IBI y tasas municipales.
- Comunidad de propietarios y posibles derramas.
- Seguros: hogar y, si lo contratas, de impago.
- Mantenimiento y reparaciones: algo se rompe todos los años. Reserva una cantidad aunque este año no toque.
- Gestión: si usas una agencia o administrador.
- Periodos vacíos: entre inquilinos puede haber meses sin cobrar. Cuéntalos como menor ingreso.
- Impagos: un riesgo real que conviene prever.
Consejo: Si dudas de un gasto, inclúyelo. Una inversión que solo funciona cuando no hay averías, ni meses vacíos, ni derramas no es una buena inversión: es una buena suerte.
Rentabilidad sobre capital propio (si hay hipoteca)
Si financias parte de la compra, interesa saber cuánto rinde tu dinero, no el piso entero. A esto se le llama a veces «cash on cash»:
Rentabilidad sobre capital propio = (renta anual − gastos anuales − cuotas de hipoteca del año) ÷ dinero propio aportado × 100.
El dinero propio es la entrada más los gastos de compra y la reforma. La hipoteca puede multiplicar la rentabilidad sobre tu capital, pero también multiplica el riesgo: si el piso se queda vacío o suben los tipos de un préstamo variable, la cuota se sigue pagando.
Ejemplo con números de ejemplo
Cifras inventadas solo para ilustrar el cálculo, no son referencia de mercado:
- Precio: 100.000 €. Gastos de compra y reforma: 15.000 €. Inversión total: 115.000 €.
- Alquiler: 600 € al mes, con un mes vacío al año: 6.600 € cobrados.
- Gastos anuales (IBI, comunidad, seguros, mantenimiento): 1.600 €.
- Bruta: 7.200 ÷ 100.000 × 100 = 7,2 % (con los doce meses cobrados).
- Neta: (6.600 − 1.600) ÷ 115.000 × 100 ≈ 4,3 %.
Es el mismo piso, y la cifra baja casi a la mitad. Y todavía falta un paso: los impuestos sobre el rendimiento del alquiler, que dependen de tu situación fiscal y de la normativa vigente. Consulta con un asesor para saber cuánto te queda después de impuestos.
Errores que inflan la rentabilidad
- Calcular con el precio de anuncio del alquiler en lugar de la renta a la que realmente se alquilan pisos parecidos.
- Olvidar los gastos de compra en el denominador: en importes pequeños pesan mucho.
- Suponer doce meses cobrados todos los años, sin vacíos ni impagos.
- No contar tu tiempo: buscar inquilinos, atender averías y gestionar papeles es trabajo, aunque no lo cobres.
- Ignorar la liquidez: un piso no se vende en un día. Esa falta de flexibilidad también tiene un coste.
Checklist antes de comprar para alquilar
- Comprueba la renta real de pisos parecidos alquilados en la zona, no solo los anuncios.
- Pide los gastos de comunidad, IBI y si hay derramas aprobadas o previstas.
- Revisa el estado del edificio y de las instalaciones.
- Infórmate de la normativa de alquiler aplicable en tu municipio y comunidad.
- Calcula la neta con un mes vacío al año como mínimo y una reserva para reparaciones.
- Compárala con alternativas más líquidas: si la diferencia es pequeña, valora el trabajo y el riesgo que supone ser casero.
Si no tienes capital para un piso entero, mira cómo invertir en inmobiliario con poco dinero. Y si aún dudas entre vivir de alquiler o comprar, haz la cuenta de alquilar o comprar vivienda.
Contenido educativo, no es asesoramiento financiero ni fiscal. Las cifras del ejemplo son inventadas para explicar el método. Los impuestos y la normativa de alquiler varían: compruébalos con fuentes oficiales o un profesional.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre rentabilidad bruta y neta?
La bruta divide la renta anual entre el precio. La neta descuenta los gastos anuales y suma a la inversión los gastos de compra y la reforma. La neta es la que refleja lo que realmente ganas.
¿Tengo que contar los meses sin inquilino?
Sí. Entre un inquilino y otro puede haber meses vacíos, y además puede haber impagos. Incluirlos en la cuenta evita sobrestimar la rentabilidad.
¿La hipoteca mejora la rentabilidad?
Puede aumentar la rentabilidad sobre tu capital propio, pero también el riesgo: la cuota se paga aunque el piso esté vacío. Calcula ambos escenarios antes de decidir.





